Tenía que hacerlo, celebrar un año precisamente hoy, un día cualquiera (como siempre). Precisamente hoy. Aunque el pastel esté rancio y no me lo vaya a comer. Quería soplar una vela, por todas las que nunca llegué a soplar.
Ha sido un año movido. Encuentros y desencuentros. Amigos, fotos, café, vídeos, sonrisas, alguna lágrima, más café y un largo etcétera. Vueltas sin sentido, desorden, conversaciones sin fin, la Ribera y los paseos por Logroño. Siempre Logroño. ¡Ah no!, también hubo El Rasillo, Madrid y alguna escapada más.... Algún tú y demasiado yo.
Pero quiero destacar las sonrisas. Los dolores de mejillas que he llegado a coger. Los momentos especiales y los encuentros, que para el resto ya hay demasiadas fotografías y canciones.
Tenía que hacerlo. Celebrar un año más. Los abrazos y el despojarme de cosas inútiles: de los círculos viciosos. Tenía que hacerlo. Aunque el pastel esté rancio y no me lo vaya a comer.